Resulta que a eso de las cuatro de la mañana, necesité de la enfermera que me ayuda de noche. Cuando en eso escucho su voz que, alarmada, me dice "Doctor, doctor, el agua me llega a los tobillos. El departamento está totalmente inundado".
Efectivamente, los cuatro dormitorios, la sala, el,comedor, los tres baños, la cocina, el patio, el escritorio. Todo, absolutamente todo el departamento estaba lleno de agua. Lo que había pasado era que se había roto una tubería de la cocina. De los tomacorrientes salían chispas, y de todos los ladrones (cables extensores) salían chispas y humo. Eso quería decir que el agua podía estar electrizada. Le advertí a la enfermera que no pisara el suelo pues se podría electrocutar, pero me contestó que si no le había pasado antes, ya no le iba a pasar.
Gracias a Dios, era agua limpia.
Inmediatameente apagamos la llave general de luz. Llamamos al portero para que cerrara la llave general del agua, que de pura desesperación la chica no encontraba. Al cerrar la llave de agua, con el portero y la enfermera mojados prácticamente de pies a cabeza, se verificó que la inundación era total. A mayor abundamiento, cuando quise llamar por teléfono (imagínense, a las 4 de la mañana), el teléfono inalámbrico estaba totalmente descargado porque el agua había mojado el enchufe. Felizmente, sin mayores consecuencias.
Total, desde mi celular llamé al gasfitero, quien a esa hora me contestó sin dudar. Como vive muy lejos, le dije que se tomara un taxi y viniera a mi casa inmediatamente. Además de ser gasfitero es mi amigo, así que acudió a mi llamada tan pronto como pudo. Llegó a la casa a eso de las 5 am. En ese lapso, el portero y la enfermera se habían encargado de barrer hacia el patio y de ahí a las cocheras de mi edificio, toda el agua. Eso era casi una misión imposible.
Pensé en llamar a los bomberos, pero me pareció que no me iban a hacer caso. Después pensé en llamar a la policía, cosa que también descarté. Opté por llamar a mis tres taxistas amigos, a fin de que vinieran a ayudarme a sacar el agua. Y cuando llegara la hora en que las tiendas estuvieran abiertas (¡en domingo!), fueran a comprar lo necesario para las reparaciones. De los tres, solamente uno estaba en servicio, y se constituyó en la casa en el término de la distancia. Justamente fue el más habilidoso, al menos para estos avatares, y se puso a dirigir las operaciones con bastante acierto. Empezaron a sacar las alfombras, empapadas completamente, y a extenderlas en la cochera. Desenchufaron todo lo que pudieron.
Antes de seguir, debo mencionar que el piso de la casa es de madera laminada, esa que no se debe mojar. El agua ha hecho que se levante todo. El piso lleno de grumos, como burbujas dentro de las láminas.
Tres horas después, cuando terminaron de sacar el agua, partieron el taxista con el gasfitero a comprar el repuesto de la pieza que había causado todo el estropicio, con sus respectivos insumos. En ese momento, comencé a enchufar los aparatos eléctricos, a fin de verificar que computadora, televisor, CD, DVD y demás estuvieran funcionando. Descubrimos que todos los cajones de la cocina estaban llenos de agua, los cajones de más abajo y los de más arriba (a casi un metro de altura. ¿Cómo llegó el agua hasta ahí? No tengo idea).
Hoy, el día siguiente, hay que reorganizar todo: poner en orden la casa, regresar las cosas a su sitio. En fin, todo lo que hay que hacer para dejarla habitable nuevamente.
Como alguna vez dije, prefiero hacer del menos un más. Voy a tener las alfombras limpias y un piso nuevo.
