El Viejito Barbón de Rojo con distintos nombres (Santa Claus, San Nicolás, Papá Noel, Viejo Pascuero, Pere Noel, Babbo Natale, Weihnachtsmann, Pare Noel, etc) aparece colmando todas las frecuencias televisivas y radiales. No hay un solo producto que no se recomiende a través de él: "Compre y llévese", "Compre y participe en el sorteo", "Compre y ahorre". La palabra clave es COMPRE, seguido de un LLÉVESE usado con todos los sinónimos posibles en imperativo. Y si va entre exclamaciones, tanto mejor.
¿Y en qué quedó la Navidad? ¿El "espíritu navideño" no ha pasado a ser más que una fórmula para organizar fiestas donde se emborrachan hasta los mozos encargados de servir los plalos y las copas, pues los mozalbetes andan bajándose las botellas desde semanas antes.
Nadie recuerda el nacimiento del que para muchos es Dios hecho hombre, nadie recuerda el pesebre, nacimiento o belén (según el lugar). Esta mancha de muchos catalogados como crisitanos han distraído totalmente el espíritu del nacimiento de su Dios. Me pregunto si eso pasa con los que siguen a Mahoma, a Buda, a Confucio, a Yavé. ¿Habrá Papá Noeles budistas? Esto dicho con el mayor de los respetos, que no se me malinterprete.
Se ha vuelto costumbre la elaboración del árbol, generalmente un pino, que puede ser de plástico, papel, madera, etc. A su alrededor, los productos conseguidos a través de la campaña del "¡Compre y llévese!" De vez en cuando se escucha, a cuatro semanas de la Nochebuena o del 5 de enero, el ruido ensordecedor de los cohetes que va en aumento conforme se acerca la fecha. Hay quienes con envidiable poder adquisitivo compran regalos para todo el mundo. Y hay quienes no tienen para regalarle un pan a sus hijos.
Y se va acercando lo que para todos debería ser una noche de paz, alegría, esperanza, amor y no una ocasión de tristeza, soledad, añoranzas, peleas y tensiones.
El otro día, al pasar por la puerta del Correo, encontré accidentalmente dos sobres dirigidos al Viejito Barbón de Rojo. Todavía estoy pensando si transcribirles su contenido, amables lectores. A mí se me hizo un nudo en la garganta cuando lo leí.
Denme unos días para pensarlo y decidir si publico o no lo que descubrí al leer ambas cartas.
