viernes, 26 de abril de 2013

Los doce del chifa(*)

El día lunes pasado, abrí mi correo y encontré un mensaje de Coco, el eterno y bienaventurado representante de nuestra promoción de colegio. Creo que también le dicen presidente, título bien merecido por lo demás.

El mensaje decía:
Queridos Amigos...
Da la impresión que hay muchos que ya no asisten a las reuniones. Estos dicen.... “Ufff que lejos, estoy cansado.... la chamba.... el tráfico......muy allá...no tengo tiempo...”
¡Sabemos de las excusas! Así los que viven en San Isidro / Miraflores no quieren ir hacia Chacarilla y viceversa. Entonces la idea que sugiere es que se proponga una reunión en San Isidro para los Sanisidrinos, va bien un petit entourage.... y otra reunión, otra vez, un autre jour, en Surco para los Surcanos también. Porque surge este pensamiento que están sufriendo de mucho agotamiento por la edad, fértil fatiga de ancianidad que se avecina, considerable sofocón de primaveras.... los años pasan.... es la edad...... y el cansancio conquista, el desgano domina y se empadrona.......ojo!!!!!!
Sin embargo hay todavía.... bravo muchachos!... muchos que no se dejan, perseveran, persisten y luchan por ganarse un buen momento simpático de risas entre compañeros de la vida, entre amis.... para ellos, entonces, nos vemos este Miércoles 24 de Abril en el Chifa Hou Wha, que tanto les gusta porque hay buena asistencia, en Carlos Tenaud # 490, Miraflores (Esquina con Paseo de la República) a las 8:00 pm....
Cariños y Saludos
Este mensaje tan simpáticamente perentorio provocó un mea culpa introspectivo, pues reconozco ser uno de los que se corría de las reuniones con las más insólitas y diversas justificaciones que quedaban para mis adentros, pues ni siquiera tenía la educación de excusarme. Pero cuando me tocaron la fibra de viejo de una manera tan jovial y desenfadada, alisté mis petacas y me preparé para ir.

Como soy terco, y en el fondo algo me jalaba para quedarme en casa, le mandé un retador mensaje a Coco: "¿alguien puede pasar por mí?", y cuando Coco me contestó que él mismo vendría a recogerme, con silla de ruedas y demás parafernalia, tuve que admitir que no tenía más remedio que ir.

Coco me dijo que estaría a las 8:00 pm en mi casa, y yo, cumplidoramente, empecé a alistarme a las 6:30 pm. Pero, ay de los cumplidos, como bien dice Gabriela... Coco llegó a las 8:36 pm, con su clásica sonrisa con la que arregla todo. Me miró fijamente y me dijo: "Hola... ¿y ahora cómo hacemos para subirte al auto?" Para hacer corto un cuento largo, me subieron al auto y partimos rumbo al chifa. De camino al chifa, Coco me fue haciendo un resumen de las historias clínicas de los demás miembros de la promoción. Fue de miedo.

Al llegar al chifa, Coco entró y fue a buscar al más fuerte de la promoción, Felipe. Por lo menos, dicen que es el más fuerte. Entre los dos me bajaron tan mal y tan muertos de risa, que me quedé colgando entre el asiento del carro de Coco, la pista y la silla de ruedas. Felizmente, pasó un buen samaritano que logró acomodarme, con lo que por fin pudimos entrar al chifa. Me sentí el rey de la creación, pues los atentos mozos sacaron una rampa de madera especial que pusieron a mi disposición.

Ya adentro del chifa, vi una mesa redonda pobalda de caras que reconocí y que me estaban esperando. Conmigo y Coco ahí completamos los doce del patíbulo. O doce hombres en pugna. O los doce de la mesa redonda. O los doce del chifa.

Antes de hablar, me dediqué a comer. Todo riquísimo.

Me senté entre Juan B. y Gustavo. De lo primero que se trató fue del viaje de promoción, que fue a Europa. Todos recordamos que Gustavo se desapareció en el viaje, yo recordaba que fueron cinco días. Él dice que fue solamente un día.

Juan es un tipo super simpático. Gustavo es más bien serio y solemne y a quien yo admiraba secretamente en los tiempos escolares, sin que fuéramos amigos cercanos. En un momento, me divertía con Juan, en otro momento, conversaba amena y seriamente con Gustavo.

También estaba Juan M. y Javier, ambos han sufrido derrames cerebrales en su momento los dejaron muy graves, pero me agradó verlos en buena forma y bastante recuperados. Juan M. había sido el presidente de la promoción en el tiempo en que terminamos el colegio, en 1965. Saquen sus cuentas, en esos días, teníamos entre 16 y 17 años.

Estaban también Augusto, Tito, Miguel, Enrique y Manuel, hermano de Juan B. En un momento, Miguel comentó, refiriéndose a otro grupo que estaba en una mesa cercana: "miren a los de esa mesa, de todas maneras, esos son compañeros de promoción. ¿Serán más viejos que nosotros?" El comentario me pareció sumamente ocurrente.

La política actual no dejó de ser el tema, salpicado con breves anécdotas, aventuras y cómo estaba cada uno de nosotros en su vida diaria, nuestros hijos y también, cómo no, nuestros nietos.

Al borde de las 10:30 pm, los miraflorinos empezamos a levar anclas como en Fuenteovejuna: todos a una. Gustavo tuvo un noble gesto para commigo, que le agradecí mucho.

En resumen: la pasamos muy bien. Luego de las despedidas, Coco me trajo de vuelta a casa.

He quedado a la espera de la nueva reunión para volver a hacer la pregunta: "¿quién pasa por mí?"

(*)En el Perú, a los restaurantes de comida china se les conoce como chifa.

jueves, 11 de abril de 2013

De vuelta al barrio

Les comento que terminé mi parte del proyecto en el que estuve embarcado los últimos dos meses. Ha sido una experiencia sensacional de la que les contaré en su momento. No me quiero hacer el interesante ni misterioso, sino que tengo el compromiso con terceros de no hablar del asunto por ahora. A su vez, ellos tampoco divulgarán nada al respecto.
Lo que sí puedo contar es que la experiencia me ha hecho recordar los 63 años, 11 meses y 359 días de vida que tengo sobre este planeta. Si alguien se tomó el trabajo de sacar la cuenta movido por la curiosidad (o el afán de chisme), debo confirmar que sí, el miércoles 17 es mi cumpleaños.

Se aceptan saludos (también regalos, pero la diplomacia me impide decirlo abiertamente, mejor si son dulces para diabéticos, ojo Laly, pueden venir en forma de recetas, je) y mensajes de todas partes del mundo.

A otra cosa, mariposa.

Quiero referirme ahora a una persona que quiero mucho, habitual lectora de estas líneas, cuyo cariño está felizmente clavado como una estaca en mi corazón. Se trata de mi prima hermana Iris, hija de la hermana mayor de mi madre, que acaba de pasar por una delicada intervención quirúrigica. Gracias a Dios, con éxito. Ya se recupera en su casa.

Iris es una persona a la que quiero mucho, y siempre ha estado presente en todos los aspectos de mi vida. Es de genio muy fuerte, pero hipercariñosa, supersensible y sobre todo, entregada a los demás. Es además una de las señoras de las pulgas, una persona a quien imitar. Su esposo Germán es un hombre sensacional, un ingeniero de primera, que tiene siempre el comentario preciso, entre irónico y gracioso (sin perder la elegancia, porque el ingeniero es elegante en todo). Para que lo conozcan un poco, una vez que Germán y yo estábamos en mi casa, se acercó a una amiga mía, que se distingue por sus bellos ojos, y le dijo con la mayor delicadeza:
- Encantado de conocerla, señorita. Si yo tuviera un año menos, me casaría con usted.

A los dos, que han enfrentado momentos felices y de los otros, les deseo lo mejor en el proceso de recuperación de Iris y en lo que venga después.

A todos mi lectores, ya estoy de vuelta. Gracias por esperarme.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Razones de una ausencia

Como les decía en mi entrada anterior, he estado ausente de este espacio por una feliz circunstancia, que motivó que toda la parte de la familia que vive Chile viniera a Lima. Todos mis hijos y nietos que viajaron a Lima estuvieron alojados en mi casa. A eso hay que agregar otros parientes que también estuvieron en Lima, pero alojados en otro sitio.

Se imaginarán que esto me tuvo extremadamente feliz y sumamente ocupado.

Estoy seguro de que mis comprensivos lectores sabrán entender las razones de este alejamiento blogosférico. Ahora que las cosas están retomando su rutina, yo me encuentro retomando un proyecto sumamente importante para mí y que había dejado un poco olvidado con la excusa de "no tener tiempo". Así que, sacudiéndome de esa excusa, he vuelto a poner manos a la obra, y por eso me he visto obligado a tomar la difícil decisión de dejar de lado, momentáneamente, la publicación de nuevas entradas en mi blog y las visitas a sus blogs. Pero no crean que los he olvidado, porque no es así. Mis amigos blogueros están siempre presentes conmigo.

En los próximos tres meses, me verán poco por acá. Trataré de preparar alguna entrada y uno que otro comentario, para que no me olviden.

Nos encontraremos en cualquier parte del camino.

viernes, 15 de febrero de 2013

Ausencia de la blogósfera

En mi entrada anterior recibí el siguiente comentario anónimo:
Hace un mes que no se sabe nada de este blog. Espero que todo vaya bien.
A raíz de esto, quiero hacerles llegar una explicación a mis lectores y seguidores por haberme desaparecido durante varias semanas. Todo se debe a una feliz circustancia familiar, que me tenido y me tiene ocupado las 24 horas del día.

Se trata de algo muy especial que prefiero no compartir con los visitantes de Columna 17. Les pido a todos que envíen sus buenas vibras para que todo siga yendo bien.

Conmigo será hasta muy pronto. Gracias por su paciencia.