- Aló, madre.
- Hola hijo, ¿cómo estás? ¿No deberías estar en el trabajo a estas horas?
- En el trabajo estoy.
- Entonces, ¿qué te ha pasado?
- Nada, solamente te llamaba para que seas tú la primera persona que se entere de que he cambiado mis planes de vida.
- ¿Y cómo es eso?
- Nada, que ya no quiero ser abogado. Quiero ser cura.
El silencio que se produjo entonces fue como una nube que se podía cortar con una tijera.
- A ti te ha pasado algo. ¿Llamaste a tu padre para que te recoja en este momento? ¿Te sientes bien? Tómate la frente con la mano y mira si estas caliente. Mejor tómate un taxi y ven a la casa inmediatamente. ¡Estás mareado! Mmm... ¿no habrás estado tomando con tus amigotes?
- No mamá. Olvídate no pasa nada, no te preocupes- y colgué el fono.
No había pasado ni media hora cuando recibí las llamadas de dos tías y de mi abuela, quien no vaciló en felicitarme por la determinación.
La relación con mamá se había puesto algo tensa. Pero el tiempo lo borra todo y luego de que decidí ser abogado las cosas se arreglaron... aunque no para mi abuela.
Mi madre era como todas las de su tiempo: genio fuerte, mandona, castigadora y mano larga, aparte de simpática, inteligente, audaz, culta, de una memoria excepcional, poeta, compositora, muy independiente para su época.
Esos últimos atributos la diferenciaban del resto de las típicas madres. Jamás me sentí acosado, perseguido, abrumado por una super madre. Eso si, lo que más sentí fue su falta de cariño (ojo, digo falta de cariño, no de interés en mí).
Muchos son los recuerdos que tengo de ella. Le encantaba su cumpleaños. Cada cumpleaños era una versión distinta del año anterior. También era muy aficionada a los deportes, sobre todo al fútbol y al voley. Hincha del equipo ganador, especialmente de los clubes donde jugaban chinchanos... hijos de su tierra querida, Chincha, 200 km al sur de Lima.
Partiste hace un año, el 11 de setiembre, a los 84 años bien vividos, enfrentándote a la otra vida con coraje y una sonrisa...
Y nada... salpicados recuerdos de un hijo agradecido.

Fotos tomadas el martes 10 de agosto a las 12:50 pm, en la cuadra 4 de la calle José Gonzales en Miraflores, Lima. Camioneta Hyundai, placa ROQ-228.
