viernes, 10 de septiembre de 2010

Mamá

Trabajaba en la Primera Sala de la Corte Suprema de la República. Era un muchacho de 16 años y se me ocurrió llamar por teléfono a mi mamá. El diálogo que se desarrolló fue más o menos como sigue:

- Aló, madre.
- Hola hijo, ¿cómo estás? ¿No deberías estar en el trabajo a estas horas?
- En el trabajo estoy.
- Entonces, ¿qué te ha pasado?
- Nada, solamente te llamaba para que seas tú la primera persona que se entere de que he cambiado mis planes de vida.
- ¿Y cómo es eso?
- Nada, que ya no quiero ser abogado. Quiero ser cura.

El silencio que se produjo entonces fue como una nube que se podía cortar con una tijera.

- A ti te ha pasado algo. ¿Llamaste a tu padre para que te recoja en este momento? ¿Te sientes bien? Tómate la frente con la mano y mira si estas caliente. Mejor tómate un taxi y ven a la casa inmediatamente. ¡Estás mareado! Mmm... ¿no habrás estado tomando con tus amigotes?
- No mamá. Olvídate no pasa nada, no te preocupes- y colgué el fono.

No había pasado ni media hora cuando recibí las llamadas de dos tías y de mi abuela, quien no vaciló en felicitarme por la determinación.

La relación con mamá se había puesto algo tensa. Pero el tiempo lo borra todo y luego de que decidí ser abogado las cosas se arreglaron... aunque no para mi abuela.

Mi madre era como todas las de su tiempo: genio fuerte, mandona, castigadora y mano larga, aparte de simpática, inteligente, audaz, culta, de una memoria excepcional, poeta, compositora, muy independiente para su época.

Esos últimos atributos la diferenciaban del resto de las típicas madres. Jamás me sentí acosado, perseguido, abrumado por una super madre. Eso si, lo que más sentí fue su falta de cariño (ojo, digo falta de cariño, no de interés en mí).

Muchos son los recuerdos que tengo de ella. Le encantaba su cumpleaños. Cada cumpleaños era una versión distinta del año anterior. También era muy aficionada a los deportes, sobre todo al fútbol y al voley. Hincha del equipo ganador, especialmente de los clubes donde jugaban chinchanos... hijos de su tierra querida, Chincha, 200 km al sur de Lima.

Partiste hace un año, el 11 de setiembre, a los 84 años bien vividos, enfrentándote a la otra vida con coraje y una sonrisa...

Y nada... salpicados recuerdos de un hijo agradecido.

viernes, 27 de agosto de 2010

33 a 700

3.7. Números míticos, mágicos para muchos. Hay "algo" en esos números que por lo menos llaman la atención. En estos días y en el futuro inmediato, estos números volverán a hacer historia, convertidos por esos caprichos del destino en 33 y 700. Porque 33 son los mineros que están a 700 metros bajo tierra. "Felizmente los han encontrado con vida", dicen muchos.

Otros sostienen (para mí, gente que no alcanza a dimensionar la grave situación por la que están pasando 33 seres humanos): "pero no están tan mal después de todo, están en un refugio que tenía baño, comida, agua... en buena cuenta todo para sobrevivir".

No me quiero hacer cargo de la parte técnica, ni de las posibilidades de sobrevivencia porque confieso no saber nada del tema. Más bien quisiera que me acompañaran a reflexionar sobre el estado mental de estas personas.

Ayer en la TV, escuché al ministro de Salud de Chile (que me disculpo que no llegue a escuchar su nombre), del gabinete del Presidente Piñera, decir que ahora que los han encontrado vivos a todos, viene lo más complicado: el rescate. Cuando haya pasado la euforia inicial de saber que están vivos (gracias a una magistral disciplina y capacidad organizativa de los propios mineros, agrego yo) nos vamos a dar con la cruda y peligrosa realidad.

Pisando tierra la cosa es muy seria: 700 metros haciendo un forado por el que pasen los 33 hacia la superficie es tarea de titanes y la capacidad de resisistencia que hay que tener es tremenda.

La primera parte parece, según lo planificado, era avisarles cuánto tiempo iba a tomar sacarlos de donde están. Les han dicho que para el bicentenario de la independencia (18 de setiembre) es imposible o sea, que imagino, que todo Chile ya no pasará tan feliz y relajado bicentenario sino que lo pasará con un golpe en el pecho y una piedra en el zapato.

Los resultados según los cálculos son que podrían rescatarlos poco antes de Navidad. Esto es, dentro de 4 meses. Hace pocas horas, cuando les han dado la noticia, dicen que la han tomado con tranquilidad y esperanza. ¡Qué tales tipos estos!

33, si 33 hombres que van a tener que esperar 4 meses a 700 metros bajo tierra para poder ver nuevamente la luz del sol rebotando en la cara de cada uno de sus familiares con quienes se darán un saludo entre risas y llanto confundiéndose el amor con el dolor mientras se abrazan de una forma casi salvaje.

Hombres que van a tener que poner mucho de lo suyo para no desmoronarse psicológicamente Hombres de todo tipo de personalidades, de diversos modos de sentir y de reaccionar frente al tormento que significa la situacion en que se encuentran viviendo juntos y eso cuesta mucho esfuerzo, mucha audacia, mucha serenidad, mucha valentía. En buena cuenta, muchos cojones. Y no lo van a poder hacer solos. Aquí, en estas circunstancias tan especiales, tenemos que poner el hombro todos, hombres y mujeres de buena voluntad, empezando por los rescatistas que están en plena labor en estos momentos, que también pasarán alegría y frustación, con el transcurso de los días.

Los tenemos que apoyar, enviándoles nuestras oraciones, buenas vibras, pensamientos positivos, buenos deseos, en fin, todo lo que sirva para que 33 valientes vuelvan a su hogar a decirles a cada uno de los suyos: "¡feliz Navidad!"

¡Fuerza mineros!

miércoles, 11 de agosto de 2010

Bribón

El otro día me encontré con mi amigo Edgardo... el que para en silla de ruedas y me contó, sumamente incómodo, lo que le había sucedido unos días antes cuando con su amigo Manuelón y Gaviota, increíble mujer y mejor amiga, salieron a cumplir con una importantísima e ineludible diligencia. En eso, mientras los tres amigos estaban pasando por la calle José Gonzales en Miraflores, resultó que encontraron una camioneta tipo 4x4 color plata estacionada sobre la vereda de manera que solamente permitía el paso de un niño de contextura delgada, y que impedía la circulación de los transeúntes y menos de una silla de ruedas.

El irresponsable chofer de la camioneta había dejado las luces de peligro encendidas, el motor en marcha y a una inocente señorita en el asiento del copiloto. Total, el tipejo de marras, seguramente en un ataque de machismo combinado con una buena dosis de imbecilidad y otra de ignorancia y falta de respeto para las personas en general, y peor aun para las de la tercera edad y discapacitados, había chantado su nuevo corcel, repito, sobre la vereda, en un delirio de estupidez emocional. Delirio de estupidez emocional que obligó a que Manuelón, quien empujaba la silla, luego de mil piruetas sobre la transitadísima pista, ayudado por las advertencias de Gaviota, lograra pasar a Edgardo al otro lado para seguir su camino.
...........................................................
Nota: Debo dejar constancia de que Edgardo me contó lo básico de la historia, que los adjetivos usados en la totalidad del presente relato son exclusivamente míos. Y es que no soporto a esta clase de idiotas abusadores de la tranquilidad ajena. Cyrano.
..........................................................
Me dijo Edgardo que los tres reaccionaron con la finalidad de que el susodicho no se saliera con la suya, pero no lograron encontrar policía alguno. Así que se fueron por lo más práctico: sacaron sus celulares y tomaron fotos del abusivo y vandálico acto cometido por un bribón.




............Fotos tomadas el martes 10 de agosto a las 12:50 pm, en la cuadra 4 de la calle José Gonzales en Miraflores, Lima. Camioneta Hyundai, placa ROQ-228.

Amén.

martes, 10 de agosto de 2010

Cyrano se pone serio

Actualmente en el Perú estamos en epoca electoral: en octubre se llevarán a cabo las regionales y municipales y el próximo año las presidenciales.

El problema pareciera ser que todos los candidatos se hubieran puesto de acuerdo para decir o dejar de decir lo mismo.
Con una larga lista de "hay ques" pretenden que sus ofertas calen en los electores. El coro es el mismo. Sino veamos:

HAY QUE MEJORAR LA SEGURIDAD CIUDADANA

HAY QUE ACABAR CON LA DELINCUENCIA

HAY QUE MEJORAR EL PARQUE AUTOMOTOR

HAY QUE BRINDAR MÁS EDUCACIÓN etc. etc, generalidades que se las lleva el viento...
....................................................

Lo que los ciudadanos necesitamos saber son las soluciones que, según los puntos de vista de los candidatos, servirán para que 5 años después el electorado esté satisfecho con la elección que realizó.
Para los candidatos no existen las propuestas serias, imaginativas, efectivas. Solamente usan el antiguo y demoledor método de tirarse barro con ventilador. En el norte de Perú se están matando y somos muy pocos los que nos damos cuenta de que la violencia ha roto las puertas y ventanas de la sensatez y la prudencia.
Creo que cada peruano debe reflexionar sobre lo que está pasando y, desde el puesto que ocupe, elaborar un plan personal o en conjunto que impida que la violencia nos atrape otra vez y destruya nuestro país.