Ahora, sin más preámbulos ni excusas, vamos de lleno al punto.
Eran las 6 am del viernes cuando me encontraba viendo las noticias en TV, cosa que no es mi costumbre. Pero ese viernes se me ocurrió hacer algo distinto. Entre las noticias internacionales escuché una que me puso entre el pánico y el horror.
La noticia en cuestión venía desde Londres y decía más menos así: muchas familias inglesas expresarion su protesta frente a la puerta del número 10 de Downing Street con la finalidad de expresar su rechazo de la intención de poner en los techos de algunas casas inglesas, instalaciones de misiles tierra-aire por si acaso existan ataques aéreos contra las instalaciones de los Juegos Olímpicos a efectuarse dentro de poco en la referida ciudad. "Dicha medida no se tomaba a lo largo de toda Inglaterra desde la Segunda Guerra Mundial, donde se intalaron en los techos baterías antiaéreas para defender la ciudad del constante bombardeo enemigo sobre Londres.
Ah, y como si fuera poco, el locutor leyó la segunda parte de la noticia "se calcula que los preparativos para defender las instalaciones olímpicas y a sus ocasionales habitantes contra algún tipo de atentado será de diez mil millones de libras esterlinas.
Y me pregunto ¿y el hambre que existe en distintos lugares del mundo? ¿Y las economías quebradas que ponen en peligro la vida de tantos seres humanos, como la cercana España, o Grecia? Gastar diez mil millones de libras esterlinas para proteger a los atletas y sus instalaciones me parece una exageración y hasta un insulto. En ese caso, creo que no debe haber Juegos Olímpicos. No es posible que se admita semejante despropósito, que un dinero que puede sacar de la ruina a muchos países o que puede evitar que muchos niños mueran de hambre, se gaste en la "protección" de unos cuantos atletas y deportistas que durante 15 días harán lo suyo sin ninguna otra pretensión que ganarse una medalla.
Si así se plantean las circunstancias, no estoy en nada de acuerdo con que existan Juegos Olímpicos a pesar de lo que muchos puedan pensar o decir. A eso hay que agregar las inversiones para que los juegos se transmitan por los medios de comunicación, y los pagos de los auspiciadores para promocionar sus marcas.
Estamos locos. O estamos ciegos.
¿Por qué no dirigir todo ese dinero para, sin ser asistencialista, invertir con el mismo entusiasmo en salud, alimentación, educación en pueblos que están viviendo en el peor de los mundos? Quisiera que alguien me hiciera entender esto.
Ojaá sea que entendí mal la noticia, que se haya referido a un hecho falso o que sea solamente la propuesta de alguien. Ojalá que las autoridades británicas lo desmientan. Mientras tanto, nos estamos topando con una realidad que confirma eso de que el hombre es el lobo del hombre.




