miércoles, 27 de octubre de 2010

Despelote

Aquí en el Perú no hay fútbol.

Hace más o menos una semana cuando dos "equipos" (me da vergüenza ajena mencionar sus nombres) disputaban la final a efecto de ascender a la primera división, sucedió un hecho digno de Ripley.

Resulta que estaban jugando a todo dar el partido, cuando un jugador del equipo favorito cayó sobre la cancha. Así... ¡PLOP! Todos los espectadores y el equipo técnico se acercaron en la creencia que el pobre hombre había sufrido uno de esos infartos fulminantes, que no te dan tiempo para arrepentirte de tus pecados. En esos precisos y preciosos momentos, otro jugador caía de igual forma sobre la cancha.

Los que estaban atendiendo al primer "infartado" se dividieron y fueron corriendo para brindarle los primeros auxilios al segundo de los hombres. En eso, cayó un tercero y luego un cuarto hombre.

Pero, ¿qué pasó? 4 jugadores tirados en la cancha y que, extrañamente, no tenían motivo alguno para caerse. Estaba demostrado que no se habían ido de juerga en la noche anterior, así que no podía ser una super resaca de cuatro individuos que cayeron uno detrás de otro a la misma hora solo que con minutos de diferencia. Las sirenas de de las ambulancias indicaron la evacuación de los caídos...

Pero ¿qué sucedió realmente? Mientras jugaban con una temperatura más o menos alta solicitaron agua para beber, que les fue facilitada por el aguatero del equipo contrario. Pero al líquido le habían colocado somníferos como para hacer dormir a una mula. Qué bonito, qué heroico, qué acto tan deportivo, hasta las lágrimas. Francamente no creo que ni en la maravillosa época del surrealismo dadaísta se hubiera pensado en una cosa de esta naturaleza.

¿¿¿Eso es fútbol???

Una más.

Hace muy pocos dias la selección peruana, al mando del Mago Sergio Markarián, perdió por uno a cero ante la nada famosa, nada efectiva o campeona selección de Panamá. Esa mismísima noche, mejor dicho, esa mismísima madrugada, a eso de las cuatro treinta de la mañana, unos que se dicen jugadores tuvieron el atrevimiento de bajar al casino del hotel, ubicado en plena Zona Roja de la ciudad (bien por los cretinos de los dirigentes), con el buzo de la selección. Se fueron de jarana con unas respetables hembritas, cuyo nocturno trabajo data de siglos, cordialísimamente invitadas por los energúmenos mencionados.

Para remate, le mintieron al Mago, al famosísimo Mago, al que no se le pasa ninguna. Primero le dijeron que habían sido dos los pilluelos. Por supuesto, al hacerse la mañana, fueron expulsados de la selección con la enfática afirmación del Mago de que no los convocaría más a la misma. Pasaron horas apenas, y se supo que no habían sido dos sino tres los pilluelos.

Volvió a salir Markarián por la tele con cara de duelo por mascota muerta, a decir que el número final de cretinos era de tres "según una muy seria y minuciosa investigación". Este argumento se fue al diablo cuando la totalidad de los medios publicaron una foto tomada por un peruano residente en Panamá, donde aparecen seis ratas uniformadas, seguidas de declaraciones del barman, donde se sostuvo que el consumo había sido tres botellas de licor. Una de ellas, vodka y otros dos que francamente no recuerdo. En esta oportunidad no se han dado nombres. Markarián, el Houdini del fútbol peruano, no ha salido a declarar (no es culpa suya, él es un magnífico profesional).

¿¿¿Eso es fútbol???

Colofón
El incidente pasó a la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol, cuya decisión fue increíble, pues a pesar de apoyar al Mago en el sentido de no convocarlos más, no les aplicaron ninguna otra sanción disciplinaria, como multarlos, por ejemplo. Así dejaron abierta la posibilidad de que otro entrenador los convoque en el supuesto (ojalá negado) de que el Mago se harte de tanta majadería y deje a la selección convertida en una nave al garete.

¿¿¿Esos son dirigentes???

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa

En tiempos recién pasados cuando se metió en política y terminó de contrincante de un desconocido con apellido japonés (y perdió) lo llamaban "ese Vargas Llosa". Pretendieron quitarle la nacionalidad pero los españoles lo acogieron, y solamente así evitó convertirse en un "paria", tal como él mismo lo ha dicho. Ahora en estos días, todos, hasta los enemigos de ayer, lo llaman Mario, así a secas. Y, cómo no, "somos muy amigos". Así de cacasenos somos en el Perú, como diría mi abuela Zoila (la mamá de mi papá).

¿Datos biográficos? ¿Para qué? Ahora todos los "conocen" y hasta llegan a ser incorrectos con agregadas anécdotas, producto de la imaginación de los nuevos y abundantes amigos.

Creo que Mario Vargas Llosa no ganó el Nobel por su simpatía, don de gentes, ni por ser defensor de la libertad, ni por su personalidad, ni humildad. Creo que lo ganó porque es un gran escritor, porque domina su oficio, porque sus novelas salpicadas de recuerdos son un don de los dioses. Porque es un maestro de la literatura y punto.

Luego de obtener el premio, a un presidentillo de una gran nación se le ocurrió decir conceptos irrepetibles de él. Morales se apellida el susodicho, ¿qué se puede esperar de un sujeto que apenas sabe leer?

lunes, 27 de septiembre de 2010

Un espacio para los amigos

Me cayó del cielo un dinerillo que a decir verdad no era poco, pero si lo suficiente para quedarme estupefacto preguntándome ¿y ahora qué hago con esta cantidad de plata? Lo primero que descarté fue colocarla en el banco, porque después de la experiencia de hace un par de años donde muchas personas, entre ellas amigos muy cercanos, perdieron hasta el último centavo de los ahorros de toda su vida, descarté de plano esa posibilidad.

Hasta aquí los hechos.

Después de semanas de romperme la cabeza pensando qué hacer con tan importante suma y luego de haber descartado a la Bolsa, cajas de inversión etc., llegué a la conclusión que lo mejor era invertir en el área inmobiliaria.

Como ustedes saben, soy un romántico empedernido y decidí comprar un pequeño pero muy práctico departamentito de un dormitorio, ubicado a una cuadra de la alcaldía y del Parque Central, en pleno centro de Miraflores, distrito donde yo vivo y que se ha convertido en el paraíso turístico de la ciudad junto al mar, donde se ubican el Hotel Marriott, el Miraflores Park Plaza, el Holiday Inn, entre otros...

El departamento tiene un dormitorio, baño completo con asas para discapacitados, utensilios de cocina, horno microondas, comedor y sala totalmente amoblados, TV plasma, equipo de sonido, un pequeño bar, chapas de seguridad. Está destinado a mis amigos bloggers que deseen visitar Lima. Así podremos conocernos en persona y estrechar más los lazos de amistad que hayamos iniciado por esta vía. Los precios son los más bajos del mercado. Claro, también está destinado para sus amigos.

De esta manera, mi alma romántica será recompensada con el gusto de darle un abrazo muy fuerte a aquellas personas que han entrado en nuestras vidas a través del ciberespacio.

Para ver fotos, entra acá.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Bicentenarios

Latinoamérica está de fiesta, en estos meses varios países cumplen el Bicentenario de sus independencias.

México está aún celebrando el acontecimiento con, yo diría, un desfile magistral. Ojalá que sus problemas en cuanto a la seguridad de sus ciudadanos se vean superados con nuevas estrategias que permitan vivir en armonía a los hermanos mexicanos. Felicitaciones y a triunfar contra esas bandas que actúan con tanta facilidad, odio y violencia. Solo queda decir un fuerte: ¡viva México!

Otro país que cumple su bicentenario es la República de Chile, país vecino que este 18 de setiembre celebra sus 200 años de independencia. Levantamos nuestras espadas y saludamos también a ese pueblo hermano, a toda su gente, parientes y amigos que tan bien se portaron al recibirme en la época en que Fujimori cerró el Congreso Peruano. En esa época, yo era diputado y acababa de dejar el puesto de Presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, y recién me habían elegido como miembro de la Directiva en el puesto de Pro Tesorero de dicha Cámara. En eso ocurrió el autogolpe de Fujimori.

Perseguido por la dictadura, tuve que emigrar a Chile con mis 3 hijos y con su madre, que es chilena. Nos fuimos a vivir a Santiago, a una pequeña casa en un lugar muy atractivo llamado Las Condes. A los dos meses conseguí trabajo en la Comisión Sudamericana de Paz. Luego pasé a trabajar al PNUD. Tres de mis cuatro hijos viven allá. Uno de ellos está casado con una dama chilena y ya me dieron mi primer nieto.

Desde Lima, un fraterno saludo al pueblo chileno por tan importante efemérides.